Simas del espíritu

Acodado sobre el mármol frio
de una solitaria mesa,
algo ignoto en mi alma pesa
provocando un pasajero desvarío.

Centro la mente con ansia rabiosa
intentando descifrar mi incertidumbre
y consigo gozar la dulcedumbre
de hallar que mis dudas son ociosas.

El producto lógico, pero incitante
de perder el tiempo en un café
libando unos licores enervantes
que animan y atrofian a la vez
sumergiéndonos en abismos insondables
que desquician o matan nuestra fe.

Scroll al inicio