Cierto organismo oficial
obsequia en Reyes, con regalos,
a los nietos de una personalidad
que ocupa un primer plano.
Acto que refleja adulación
de hipócrita servilismo,
cuando cabe la buena acción
de hacer con los pobres lo mismo.
Pero nada tienen de extraños
estos sucesos en altas esferas,
pues los rastreros lacayos
con su miopía los superan,
llevando a hijo ajeno un caballo
que el suyo propio, pierde en la espera.