Soy un peregrino errabundo
que camina sin fija orientación,
pues es mi única obsesión
ocultar mis llagas al mundo.
Porque él fue quien las produjo
aliándose a mi insensatez
y hoy que poseo la madurez
quiero evadirme a su influjo.
Despreciando su faz viciosa
que rehúyo por ser abyecta,
recorro sin rumbo sendas sinuosas
y soy vagabundo de las florestas
que han transformado mi vida azarosa
en una nueva y feliz de anacoreta.