En esta bella tierra murciana
que todos llaman pimentonera
está entronada La Fuensanta
que es la Virgen de su vega.
Que exprese yo esto, tiene su mérito
por ideológicas circunstancias
y sirve de un mayor crédito
a los anhelos de mi alma.
No soy un ateo empedernido
que no sepa calibrar
lo que es nefasto, lo que es digno,
la incomprensión y la bondad,
pero si al ateísmo me inclino
es porque en los hombres no hay caridad.