Columpios, barcas, casetas,
carruseles y “tíos vivos”
todo ameno y atractivo
por muy poquitas pesetas.
Caballitos de cartón,
polichinelas, toboganes,
sacamuelas charlatanes
subidos a un carretón.
Muñecas de porcelana
que alegran la feria entera,
en una hermosa mañana
de gloriosa primavera
mientras ella, muy ufana,
sabe que el yayo la espera.