Adiós… en la noche clara
con la blanca luna ardiendo,
que su luz baña tu cara
cuando te estoy despidiendo.
Adiós… en la amanecida
lechosa y llena de albura,
en que doy mi despedida
a mi nieta linda y pura.
Adiós… cuando el sol brilla alto
y al despedirte te canto
con mis odas preferidas.
Adiós te digo con el alma,
ahora que todo está en calma
y tú te encuentras dormida.