No eres griego y sí latino
y tu cítara es la pluma
que escribe sobre la espuma
de cadencias y de trinos.
Tus poesías tienen belleza,
espíritu, ritmo, armonía;
tus versos son melodías
de una homérica nobleza.
Tus poemas tienen alma
y emulan al gran Plutarco,
encerrando paz y calma
dentro de sus bellos marcos.
Yo te ofrezco a ti la palma
y mi admiración, los Arcos