Peregrino y casi desorientado
por el mundo y sus caminos
sigo con afán andando
en busca de mi destino.
Pero es ingrata quimera
ir tras lo desconocido
y exhausto y desfallecido
no encontrar uno la meta.
Conservando la templanza
de una loable aspiración
quizás llegará un mañana
pleno de espléndido sol.