La vega está triste y solitaria,
los árboles gimen llorando
en los calveros amarillos y áridos
de unas lomas secundarias.
Todo tiene un aspecto sombrío
en el paisaje repelente,
las perspectivas son deprimentes
e inundan las almas de frio.
Ello forma un marco perfecto
con mi profundo dolor
de peregrino del afecto.
Lleno de espanto y temor
camino por los senderos
en busca del perdido amor.