Funesto aniversario 

Vigésimo segundo año
de aquella infernal parodia
que simulaba ser noria
con cangilones de daño.

Del virus que almacenaban
miopes oligarquías,
que cual feroces jaurías,
su veneno, inoculaban.

Sembrando el terror, la ruina,
la miseria y la orfandad
que sin criterio ni estima
impusieron sin piedad
con una fobia asesina
de afrentosa iniquidad.

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