En espera del piquete

Pasé varios largos meses
en una celda de una prisión
porque unos hombres sin honor
me condenaron a muerte.

En aquellas noches de pesadilla
los reos no descansábamos
hasta que se llevaban a la capilla
los que habían de ser ejecutados.

Éramos diez en cada celda y
al siguiente día ingresaban
con idéntica condena
igual número que sacaban.
Y así noches y noches eternas
esperando que la muerte llegara.

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